Proteger su territorio ancestral frente al creciente avance del monocultivo forestal, que hoy mantienen el 70% del territorio con pino y eucalipto, es la preocupación que han manifestado las organizaciones sociales de Isla del Rey, comuna de Corral, a través de su representante Rayén Igor Lonkomilla. Una de las organizaciones es la Comunidad Ecoturística Isla del Rey, integrante de la Red Bosquentrama.
Para ellos el modelo forestal “monocultivo” es una amenaza, no sólo para el ecosistema local, sino también para el patrimonio cultural de la isla. En ese contexto, la dirigente explicó que, en tiempos pasados, parte del territorio que hoy está en manos de las empresas fue un cementerio indígena, lo que lo convierte en un espacio sagrado para las familias que aún habitan la zona.
El paisaje también habla de resistencia y resiliencia, al mostrar un 70% de monocultivos (eucalipto – pino) y solo un 30% de especies nativas, en la cobertura vegetacional de Isla del Rey. Mientras que Rigoberto López (60 años), comparte sus preocupaciones. “Hay mucho árbol de forestal que está dañando éste y otros esteros, ya el agua no es la misma, porque además le echan un insecticida a la tierra, para quemar el pasto y los arbustos. Es un daño para el estero y para nosotros, porque los esteros nos alimentan”, aseguró.

Hoy, en las cumbres de los cerros, principalmente en las quebradas, se mantiene el ecosistema de turberas, compuestas principalmente de musgo pompón (Sphagnum sp.), hábitat que comparten con alerces (Fitzroya cupressoides) y ciprés de las guaitecas (Pilgerodendron uviferum), Los últimos relictos de Alerce —especie que marca el límite norte de su distribución natural— se encuentran gravemente amenazados por la expansión de plantaciones exóticas, la presión del ganado y una legislación ambiental que no protege adecuadamente los territorios insulares. Estos bosques nativos, esenciales para el equilibrio ecológico y el abastecimiento de agua, conviven con especies endémicas y, como indicó Rigoberto López, albergan fuentes sagradas para las comunidades locales.
Rayen Igor Lonkomilla, monitora ambiental, Primera Directora de la JJVV y Presidenta de la Comunidad Ecoturística, advierte que “cuando se daña un menoko o un kalulko, no solo perdemos agua, también se rompe un equilibrio fundamental que sostiene la vida”, y enfatiza la necesidad urgente de proteger estos espacios desde una perspectiva ancestral y comunitaria, basada en el respeto, el küme mongen (buen vivir) y la responsabilidad hacia las futuras generaciones.
Acciones para restaurar el bosque nativo
Restaurar el bosque nativo y resguardar su patrimonio cultural, es una prioridad para la comunidad de Isla del Rey, con ese propósito la dirigente constantemente convoca a mingas de limpiezas de playas, levantamiento de huertas comunitarias y de restauración de bosques. “Gestionamos árboles con la CONAF y los entregamos a los vecinos para que los planten en sus bosques o plantamos de forma comunitaria en nuestras áreas en común, el problema es que la municipalidad siempre los saca”, apuntó.
Sus acciones incluso van más allá. “Cuando la forestal deforestó la parte alta de nuestras cuencas y los esteros, se sedimentaron las captaciones. En dos ocasiones subimos con la comunidad costera a arrancar los pinos que estaban volviendo a regenerar colindante a los alerces y menokos y subimos por el bosque recolectando avellanas, que dispersamos en la tala rasa”, dijo, junto con estimar que esta acción les permitió controlar aproximadamente una hectárea de pinos.
“Yo me dedico a la propagación de flora nativa y cuando he podido producir algunos coihues, raulíes, avellanos, notros, entre otras especies, se los paso a mis vecinos que están “a pulso” reemplazando las plantaciones por nativo”, comentó la dirigente sobre el abanico de estrategias que implementan ante las amenazas que tienen en su territorio.
Si bien las políticas forestales no están abordando de manera efectiva las problemáticas territoriales, especialmente en territorios insulares, se advierte un rol más activo desde las propias comunidades. En esa línea, Pablo Parra, Director Ejecutivo de la Agrupación de Ingenieros (as) Forestales por el Bosque Nativo opinó, “ante el escenario de destrucción y degradación de los territorios y sus ecosistemas nativos, son las comunidades quienes están asumiendo el desafío de proteger el bien común. La Comunidad Ecoturística Isla del Rey es un ejemplo de ese compromiso, desarrollando acciones que contribuyen a la conservación y defensa del patrimonio natural y cultural de la Isla Rey”.



