Alrededor de 580 plantas y árboles donó el Parque Museo Pedro Del Río Zañartu para Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) de la red 𝐁𝐨𝐬𝐪𝐮𝐞𝐧𝐭𝐫𝐚𝐦𝐚 en la región del Biobío. La educación ambiental, la protección de aguas y la recuperación del paisaje y suelos son motivaciones que impulsan la articulación territorial entre organizaciones.
La temporada de invierno se aproxima y con ésta se agilizan las gestiones de coordinación entre el vivero de Parque Zañartu, comuna de Hualpén y las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) de Bosquentrama. Es el momento propicio para plantar especies nativas en respuesta a necesidades manifestadas desde las organizaciones, que en general apuntan a recuperar suelos degradados por incendios, avance de monocultivos forestales y la necesidad de promover la educación ambiental en niños y niñas en los entornos naturales donde viven.
La recuperación del bosque nativo a nivel regional es un norte del Parque Pedro del Río Zañartu y su vivero, cuyas instalaciones se emplazan en el territorio del Santuario de la Naturaleza Península de Hualpén. Entre las especies nativas que donaron para acciones de restauración figuran peumos, naranjillos, pelúes, arrayanes, corcolenes, pitaos, maitenes y quillayes, entre otras. Las OSC se organizan para reforestar sus territorios, en su mayoría afectados por mega incendios, como los territorios de las comunas de Santa Juana y Tomé. La idea, explica Diego Aguilera, asesor técnico del vivero, es priorizar especies que están en peligro y son endémicas de los bosques de la zona del Río Biobío.

Estas plantas fueron entregadas a distintas organizaciones pertenecientes a diferentes comunas de la región, especialmente aquellas afectadas por incendios forestales. “Fue un proceso muy potente que nos permitió vincularnos con otras organizaciones que buscaban plantas para fines compatibles con los que tenemos al propagar estas especies: recuperar bosque nativo a lo largo de la región”, indicó Diego Aguilera. Y cómo círculo virtuoso, las organizaciones receptoras de plantas les ofrecieron recolectar semillas en sus territorios, un gesto que reafirma el vínculo establecido.
Entre las OSC figuran Oficios de Nahuelbuta, Mulchén Consciente, Parque para Penco, Asociación Indígena Newentuche, Agrupación Ecocóndores, Fundación Patrimonio Reverdecer y Fundación Pongo, organizaciones que recibieron y plantaron estos árboles en jornadas colaborativas con la comunidad durante el mes de junio.
Una de las principales motivaciones de Oficios de Nahuelbuta apunta a recuperar el paisaje afectado por los mega-incendios en la comuna de Santa Juana, al igual que en Mulchén Consciente de la comuna de Mulchén, además interesada en realizar actividades educativas con las escuelas.
En la comuna de Antuco se sumaron organizaciones como la Asociación Indígena Newentuche, que también ha manifestado preocupación por lo que está pasando con los bosques nativos. El territorio de esta organización está en una de las comunas con más bosques nativos de la región, pero también se observa mucha corta ilegal, además de otros conflictos ambientales como el entubamiento del Río Laja.
Fundación Pongo en tanto, se interesó en canalizar estas donaciones hacia los colectivos con los que trabaja como Laderamar y otras iniciativas locales como Rocamadre. Con estas colectivas se hicieron plantaciones con mingas y se invitó a participar en actividades educativas relacionadas con la recuperación del bosque nativo.

Preparándose para enfrentar la sequía
La Escuela Volcán Antuco de Villa Los Canelos, comuna de Antuco se sumó gracias a las gestiones de Eco-Cóndores de Abanico y la Asociación Indígena Newentuche. Por una parte, la comunidad estaba interesada en “ornamentar” su entorno con plantas nativas y por otra, estar más preparados para épocas de sequía.
“Acá el agua es muy escasa, por eso consideramos la forma de plantación con “paletas de nopal y abono”, dijo refiriéndose a la hoja de la tuna que actúa para retener agua, como una especie de hidrogel. Esperamos que ese tipo de plantación mejore la retención de agua para la época de sequía en verano”, precisó Pablo Suárez, docente de la escuela.
En Villa Los Canelos niños y niñas son considerados agentes ecológicos en la zona. “Nosotros vivimos insertos en una naturaleza privilegiada donde niños y niñas conocen la mayoría de las especies que plantaron, por lo tanto, ellos sabían que con esta iniciativa ayudamos al ecosistema, ayudamos a que el suelo se afirme, a que haya mayor fertilidad, que esto cuidaría un poco más la conservación del suelo”, subrayó.
Políticas que resguarden el bosque nativo

En Mulchén Consciente recibieron 50 plantas entre arrayanes, huillipatagua y peumos, destinados a las escuelas rurales de Pilguén y de Alhuelemu, establecimientos que tienen estudiantes de comunidades indígenas. “Mulchén es un territorio de unos 1.900 kilómetros cuadrados, donde casi el 50% de uso forestal ha afectado los ecosistemas de bosque nativo. Reconocemos que el territorio está altamente degradado, pero también que tiene muchas oportunidades de restauración, por eso estamos relacionándonos con este tipo de iniciativas”, opinó Álvaro González, dirigente de Mulchén Consciente y educador ambiental.
Él describe el paisaje que rodea a estas escuelas con escaso bosque nativo. “Para hacer educación ambiental tenemos que buscar pequeños remanentes de bosque nativo si queremos que los niños aprendan de estas especies, entendiendo que son las que aportan ecosistémicamente los servicios que deberíamos tener”, señaló.
La Escuela de Alhuelemu decidió realizar la plantación colectiva en el marco del We Tripantu (Año Nuevo Mapuche), momento de especial conexión con la naturaleza, donde la comunidad también pudiera ser parte. En la oportunidad participaron la comunidad indígena, los estudiantes, algunos apoderados y autoridades, como representantes del IND (Instituto Nacional de Deportes) y del Municipio (Deportes y Educación).
Crear mejores condiciones en su entorno está en las preocupaciones cotidianas de estas organizaciones que también ven espacios de mejora en las regulaciones forestales, como las que propone Álvaro González. “Yo siento que lo primero que tenemos que hacer es salir a identificar esos parches de bosque nativo que aún nos quedan y, una vez ubicados, asegurarlos legalmente. Pero ojo, no basta con un papel firmado: me gustaría que sean las propias comunidades las que los estudien, los valoren y se empoderen de ellos. Al mismo tiempo, necesitamos advertir con sanciones claras a quien los dañe y reforzar de verdad la fiscalización, para que esas normas no queden solo en el papel y podamos cuidar nuestro patrimonio natural como corresponde”, subrayó.
Es importante mencionar que a través de la Red Bosquentrama, se visibilizan las acciones territoriales comunitarias y autogestionadas que realizan las OSC para mitigar el impacto de las políticas forestales. 𝐁𝐨𝐬𝐪𝐮𝐞𝐧𝐭𝐫𝐚𝐦𝐚, el 𝐎𝐛𝐬𝐞𝐫𝐯𝐚𝐭𝐨𝐫𝐢𝐨 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐁𝐨𝐬𝐪𝐮𝐞𝐬 𝐲 𝐏𝐨𝐥𝐢́𝐭𝐢𝐜𝐚𝐬 𝐅𝐨𝐫𝐞𝐬𝐭𝐚𝐥𝐞𝐬, es una red de organizaciones de la sociedad civil, impulsado por la Agrupación de Ingenieros Forestales por el Bosque Nativo (AIFBN) @bosquenativo.cl , ejecutado en conjunto con el @centro_almendral, @centrochic y financiado por la @ueenchile #viverizacióndefloranativa #viverización #bosquenativo #bosquenativochile #biobio



