Pablo Parra Soto, Director de Bosquentrama, iniciativa impulsada por la Agrupación de Ingenieros (as) Forestales por el Bosque Nativo (AIFBN) en colaboración con el Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC) y la ONG CIEM Aconcagua
Hay alrededor de 33 millones de hectáreas de cobertura forestal en Chile (plantaciones forestales nativas y exóticas, bosques mixtos, bosques, cactáceas, suculentas y matorrales nativos), la que se distribuye desde la Región de Arica y Parinacota a la Región de Magallanes y la Antártica Chilena. Los paisajes de los diversos territorios se configuran con la cobertura forestal, y, por ende, las decisiones que se tomen sobre su gestión tienen repercusión directa sobre la calidad de vida de las personas. Las políticas forestales son las que deben contener orientaciones y principios de acción para la buena gestión, y deben estructurarse de forma que puedan guiar y determinar las decisiones sobre el uso sustentable para la provisión continua de servicios ecosistémicos, impulsando la colaboración de todas las personas para potenciar el bien común en cada comuna del país.
Sin embargo, cuando la discusión sobre el diseño de la política forestal es centralista, y se restringe la participación e involucramiento activo de las regiones y el sector rural en su diseño, lo más probable es que se generen problemas de sintonía entre el instrumento y la realidad local. Así, es difícil que la política forestal entregue soluciones efectivas a los territorios. La política forestal en Chile es centralista, y por ello no es sorpresivo que exista un profundo rechazo hacia al sector forestal y las políticas que ha implementado, pues no han hecho una adecuada lectura de las problemáticas y las necesidades de los territorios.
Desde el año 2024, se ha estado desarrollando la iniciativa Bosquentrama. Se trata de una red de organizaciones de la sociedad civil cuyo principal objetivo es la incidencia política sobre la ejecución de normativa y programas relacionados con los bosques y otras formaciones vegetacionales. A través del monitoreo colaborativo, esta red identifica y reporta lo que sucede en los bosques nativos y otras formaciones vegetacionales desde la Región de Valparaíso a la Región de Los Lagos. La red Bosquentrama busca posicionarse como un nuevo actor y visibilizar la otra cara de lo que está sucediendo en los territorios con la implementación de las políticas forestales, y relevando la perspectiva de las organizaciones territoriales que habitan y usan los bosques. En este espacio, las organizaciones fortalecen capacidades, reflexionan y se articulan.
Esta red ha identificado como amenazas la escasa regulación a la expansión de monocultivos forestales-frutícolas, minería, urbanización y otras actividades que fragmentan y degradan los ecosistemas nativos claves para el bienestar social; prácticas insostenibles que impactan la biodiversidad, el suelo y los recursos hídricos, como la tala ilegal y el uso de químicos en cultivos; ausencia de una perspectiva de ordenamiento territorial o incumplimientos y omisiones en instrumentos de planificación territorial vigentes; deficiente regulación y control del cumplimiento de la legislación; incendios forestales y sequías; falta de valoración y sentido de pertenencia hacia los bosques en la población; y; polarización en las discusiones políticas que se alejan de la sustentabilidad, con posturas que conciben al ser humano como antagónico a naturaleza y que reducen a los bosques únicamente a una fuente acotada de productos transables en el mercado, desconociendo el conocimiento (ancestral y local) y las necesidades (diversas) de las comunidades. Estas preocupaciones que se manifiestan no se están abordando adecuadamente desde las políticas forestales.
Dentro de ese contexto complejo, la red también identifica soluciones a través de buenas prácticas, muchas de ellas desarrolladas de forma autogestionada por las mismas organizaciones y que colocan el énfasis en el uso sustentable, la regeneración y el cuidado de los bosques nativos en Chile. Se destacan acciones como la viverización comunitaria para la restauración; el resguardo de la semilla nativa; la educación ambiental; impulsar el reconocimiento oficial de áreas de naturales mediante procesos administrativos; la implementación de planes de manejo, reforestación con especies nativas, obras de conservación de aguas y suelos, control de especies exóticas invasoras y el rescate de regeneración natural nativa en plantaciones; la revitalización y recuperación de saberes ancestrales relacionados con los bosques y otras formaciones vegetacionales para el fortalecimiento de vínculos entre las comunidades y los ecosistemas. Estas propuestas que nacen y se están ejecutando en los territorios debiesen ser apoyadas y fortalecidas por las políticas forestales, más aún si con estas acciones se están enfrentando las externalidades negativas heredadas por el modelo de desarrollo de vigente.
La participación de las regiones y las organizaciones rurales en la construcción de la política forestal tiene un potencial enorme. No debe verse como un obstáculo para el avance de iniciativas, sino como una contribución valiosa que entrega perspectivas que muchas veces no son percibidas por autoridades, tomadores(as) de decisión, estamentos consultivos o asesores(as). La Red Bosquentrama busca el mejoramiento colectivo de la política forestal para reducir conflictos y potenciar los esfuerzos que muchas personas están realizando para el resguardo y recuperación de los ecosistemas nativos. Se necesita construir una política forestal amplia, con enfoque descentralizado, participativo e intercultural, que reconozca la diversidad de actores conocimientos y modos de vida que habitan y cuidan los ecosistemas nativos en todo Chile.
Este año se presentan diversas candidaturas al parlamento y presidencia. Es necesario que sepan que en los diversos territorios existe preocupación y descontento con la implementación de las políticas forestales, pues no resuelven (y si lo hacen, parcialmente) sus necesidades y preocupaciones. ¿Cuántas candidaturas están atendiendo a las demandas que surgen fuera de la capital y lo urbano? ¿cuántas candidaturas conocen las formas de vida en lo rural y la necesidad de transitar hacia modelos de desarrollo diferentes? Lo rural no es solo la producción agrícola para exportación internacional; todo lo que se desestima en este paisaje está repercutiendo en la calidad de vida de las personas, incluso en el sector urbano. Preocuparse del paisaje rural es preocuparse por el bienestar social y la seguridad de la población. Por ello, desde su parte debiesen informarse sobre cómo está operando la institucionalidad e instrumentos que se vinculan a los bosques y políticas forestales, pues los territorios ya están cansados de ser postergados e ignorados.
Pablo Parra Soto



