Hoy, cuando aumenta la presión sobre los ecosistemas, diversas organizaciones socioambientales, junto a actorías de la academia y del sector público, se reunieron en el Encuentro Territorial de Biósfera Araucarias, organizado por el Consejo Territorial Sur de la Reserva, en el CIDS UC (Complejo Interdisciplinario para el Desarrollo Sustentable) del Campus Villarrica, para activar un modelo de gobernanza participativo con organizaciones territoriales de las comunas de Villarrica, Pucón y Curarrehue.
Con la participación de los Comités Ambientales Comunales de Pucón y Kurarrehue, la Red del Observatorio de los Bosques y las Políticas Forestales –Bosquentrama– estuvo presente en este encuentro, junto con organizaciones sociales, municipios, servicios públicos y especialistas de universidades lacustre, para conocer experiencias exitosas de incidencia y comenzar a potenciar la participación en la Reserva Biosfera de las Araucarias.
En el Panel “¿Qué gobernanza necesitamos para el buen vivir del territorio de la Reserva?”, participaron Jimena Sanhueza del CAC Pucón, Felipe Ortega, guardaparque y administrador del Parque Nacional Villarrica, CONAF (integrante también del CAC Pucón), y Rocío Ávila del Comité Ambiental Kurarrehue, quienes coincidieron en la necesidad de articularse para avanzar hacia un desarrollo regional pertinente a territorios, incidiendo desde la Reserva de la Biósfera que es una figura reconocida por la nueva Ley del SBAP.
Los Comités Ambientales Comunales (CAC) son reconocidos como un espacio de participación ciudadana para abordar temas socioambientales del territorio y en esa línea, asesoran al gobierno comunal, generan propuestas de desarrollo sustentable y vinculan a la comunidad, las instituciones públicas y las empresas en temas de gestión ambiental. Es por ello que se presentan como actores clave para profundizar la gobernanza participativa y descentralizada en la Reserva de la Biósfera Araucarias.
La Reserva de la Biósfera: un paradigma necesario
La Reserva de la Biósfera es una designación internacional establecida por la UNESCO, que se reconoce como un sitio de experimentación y aprendizaje donde se busca activamente conciliar la conservación de la biodiversidad y el desarrollo sostenible, en beneficio de las comunidades locales. La Biosfera de Araucarias, integra a 9 comunas cordilleranas de la región de la Araucanía que concentran 1.142.850 millones de hectáreas, 6 reservas forestales y 4 parques nacionales, concentrando el mayor porcentaje de bosques nativos, lagos y glaciares del territorio. En su orgánica, considera la participación de gobernación regional, MMA, CONAF, municipios y sociedad civil – entre otros- que inciden en la estrategia regional de desarrollo.
Al respecto Jimena Sanhueza, Presidenta del CAC Pucón destacó “hoy día habitamos un territorio que necesita coordinarse, entender el lugar que habita y cómo desde ahí se resguarda, se protege y nos protegemos. Entonces, la Reserva de la Biósfera también es una oportunidad de desarrollarnos, de conectarnos con la naturaleza y generar las instancias para crear un futuro que nos lleve a vivir más en equilibrio y armonía que lamentablemente hoy día no existe, porque estamos viviendo en una cuenca declarada saturada”.
Para Rocío Ávila el modelo de la Biósfera es un catalizador para la articulación social, “sentimos que es casi un modelo necesario para potenciar esta gobernanza para un buen vivir, para un kume mongen, que esto es realmente un nuevo paradigma”.
Precisó, “es sumamente nutritivo cuando la gobernanza es diversa, desde distintas personas, distintos roles, desde la valoración del género, desde las mujeres Mapuche del territorio y su conocimiento, desde nosotros como organizaciones y desde toda la gente que compone un territorio”.
La necesidad de involucrar a la ciudadanía en los servicios públicos que se están implementando, fue el foco de Felipe Ortega, quien resaltó la importancia del cambio institucional. “Las reservas de biósfera son una forma de habitar el planeta, yo creo que es vital cómo la gente se involucra en todos los procesos de decisión en estos territorios. Las instituciones hoy día tienen que cambiar un poco el giro, de decir yo les traigo la solución a tus problemas, sino que a ponerse a disposición de lo que la gente quiere construir para sus territorios”.
El SBAP: avance institucional con desafíos territoriales
Durante el encuentro también se conversó sobre la reciente promulgación de la Ley que crea el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP), una nueva institucionalidad largamente esperada en Chile. “Por fin en Chile hay una ley para la naturaleza, llevábamos 10 años esperando que esta ley saliera, creo que es un avance en materia ambiental”, manifestó Felipe Ortega de CONAF.
Agregó, “obviamente tenemos el tema del financiamiento, Chile no invierte mucho en conservación, pero la biodiversidad es un pilar para el desarrollo, entonces este marco jurídico, nos va a permitir ver de mejor manera la protección de la biodiversidad y como esto se traduce en servicios ecosistémicos y finalmente en bienestar humano. Entonces, todas las expectativas están puestas en que la ciudadanía, a través de esta ley empiece a entender la biodiversidad como algo diferente, no como algo bonito que voy a visitar, sino que es parte de mi vida, me aporta y se traduce en bienestar humano”.
Mientras que Jimena Sanhueza y Rocío Ávila llamaron a que la ley se aplique con un foco comunitario y descentralizado. Jimena pidió una colaboración activa y evitar el centralismo, “es desafiante esta nueva instancia. Ojalá no se dé eso [tener que pelear un espacio], sino que sea de una forma mucho más colaborativa, porque le hace bien al Estado entender que el trabajo colaborativo con esta nueva institucionalidad nos va a hacer crecer y avanzar mucho más rápido”.
Finalmente, Rocío Ávila insistió en la necesidad de escuchar el conocimiento local para la aplicación efectiva de la ley. “Las expectativas siempre van a ser esas, que los territorios sean protegidos y que se cumplan. Es importante empoderar a las comunidades porque hay mucho saber ahí, hay un saber ancestral, antiguo…Es una ley importante, pero es necesario que vaya acompañada de este trabajo comunitario, que no quede como algo apartado”.
Alexis Catalán Caniulef, Gestor territorial de Bosquentrama comentó, “en el contexto de cambios institucionales del SBAP, experiencias como la reserva de la biosfera Campana-Peñuelas, evidencian que la gobernanza se puede realizar desde las organizaciones, encontrando resquicios institucionales que permiten incidir, protegiendo bosques y formas de Vida, así como modelando instrumentos regionales para un desarrollo pensado desde quienes habitan la región día a día. El mayor desafío es sostener trabajos con objetivos comunes entre organizaciones y que convoquen a la sociedad civil, así como a las comunidades mapuche que habitan estos territorios antes que emergiera el estado chileno. En ese punto, se puede cooperar con quienes definen las estrategias e instrumentos que definen el rumbo del territorio”.
Bosquentrama, el Observatorio de los Bosques y las Políticas Forestales, es una iniciativa ejecutada por la Agrupación de Ingenieros (as) Forestales por el Bosque Nativo (AIFBN), en colaboración con CIEM Aconcagua y el Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC), que cuenta con financiamiento de la Unión Europea para su implementación. Actualmente la Red está formada por Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) que se extienden desde la Región de Valparaíso a la Región de Los Lagos.



