Organizaciones del Maule y Biobío destacan el sentido de comunidad y pertinencia territorial en encuentro de gobernanza de bosques


Frente a la urgencia de una gobernanza que responda a las necesidades reales de quienes habitan los territorios, organizaciones de las Regiones de Maule y Biobío se reunieron en Florida (comuna del mismo nombre, Región del Biobío), convocados por la Red y Observatorio de Los Bosques y las Políticas Forestales —Bosquentrama—, para compartir sus experiencias en torno a la gestión territorial y la protección de los ecosistemas forestales.
El encuentro, realizado en el predio y faro agroecológico Quebrada Sur, que forma parte fundamental de Peuma Florida (Red de propagadores de flora nativa), organización que integra la Red Bosquentrama, subrayó la importancia de alinear las normativas vigentes con las exigencias de desarrollo social, económico y ambiental de las zonas afectadas por la industria forestal, incendios forestales y la pérdida de biodiversidad.


Desafíos en fiscalización y participación vinculante

Durante la jornada, los participantes advirtieron que, antes de crear nuevas leyes, es fundamental que las actuales se cumplan. En ese punto Alessandra Merello, Presidenta de Fundación Reverdecer señaló, “claramente las leyes podrían cambiar y favorecernos, sí, pero partiendo de la base de que la fiscalización exista… No existe esa fiscalización, no sé si porque no existen los recursos o no existe la cantidad de funcionarios que puedan realizar esa labor”. En esa línea citó como ejemplo la “Ley de Quebradas” (Reglamento de Suelos, Aguas y Humedales del Ministerio de Agricultura, de la Ley Nº 20.283, sobre Recuperación del Bosque Nativo y Fomento Forestal). Señaló, “la Ley de Quebradas no pasa a los territorios, no existe esa fiscalización”.
Para Milton Veloso, Presidente de Mulchén Consciente, fortalecer la gobernanza implica que las consultas sean vinculantes para que la voz de la comunidad tenga peso real y no quede solo en papel. “Esperamos que haya una reparación por el cambio en el uso de suelo, en cuanto al financiamiento de las iniciativas territoriales orientadas a revertir los efectos negativos que ha causado la industria forestal por la tala de los bosques nativos, como sequías y pérdida de los ecosistemas”, opinó.


El rol de la sociedad civil y la dimensión social del bosque


Mientras que Valeria Sepúlveda, Presidenta Corporación Parque para Penco planteó una situación que ocurre en Penco, donde se busca utilizar el Plano Regulador como herramienta de protección activa. Al respecto dijo, “estamos impulsando en Penco la categorización del fundo Coihueco, que es un predio forestal, pero la mitad de ese predio está categorizado como zona urbana y además corresponde con la cuenca del río Penco. Nosotros estamos pidiendo que esa zona se categorice, por ejemplo, como un área verde”.
Explicó que si logran lo que la comunidad está pidiendo tendría un impacto positivo en el territorio, al quedar protegida la cuenca del río y quedar excluidas actividades económicas que ponen en riesgo el suministro de agua y el entorno natural.
La dimensión social de los bosques es la que subrayó Cristóbal Calderón, Secretario de la Junta de Vecinos Los Laureles, al señalar, “a nivel de comunidad, para nosotros los bosques nativos son espacios muy importantes donde podemos ver que las organizaciones se pueden desarrollar de forma más armoniosa con la naturaleza, donde podemos ir adquiriendo conocimientos de la importancia de los bosques, desde lo ecológico hasta lo social”.
Desde la Agrupación de Ingenieros/as Forestales por el Bosque Nativo participó en esta jornada el socio Aliro Gascón. Para él lo más relevante es que las organizaciones internalicen el poder que tiene la sociedad civil en las políticas relacionadas con medio ambiente y protección de los recursos naturales, fundamentalmente el bosque. Precisó, “para que estas políticas se implementen y las leyes no sean letra muerta. Incluso la posibilidad de futuras normas y elementos que contengan estas leyes, que sirvan para fiscalizar los malos usos que se cometen en los bosques y en las comunidades cercanas a ellos”.
El encuentro concluyó con el compromiso de seguir trabajando desde la base ciudadana, sin descuidar las alianzas con los organismos públicos para ir avanzando en superar las falencias actuales en la gestión de los bosques, desde los territorios.
En esta actividad estuvieron presentes las organizaciones del “Territorio Naranjillo” (Regiones de Maule y Biobío): Oficios de Nahuelbuta; Centro Agro-Ecológico Longaví; Peuma Florida (organización anfitriona); Fundación Cultural por el Patrimonio Natural Reverdecer; Junta de Vecinos Los Laureles; Corporación Parque para Penco; Mulchén Consciente y la Agrupación de Ingenieros/as Forestales por el Bosque Nativo (AIFBN).


Bosquentrama, el Observatorio de los Bosques y las Políticas Forestales, es una iniciativa ejecutada por la Agrupación de Ingenieros/as Forestales por el Bosque Nativo (AIFBN), en colaboración con CIEM Aconcagua y el Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC), que cuenta con financiamiento de la Unión Europea para su implementación. Actualmente la Red está formada por Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) que se encuentran entre las regiones de Valparaíso y Los Lagos.

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