Presidente de Peuma Florida exige cambios estructurales en la política forestal, tras los incendios en el centro sur de Chile

En el espacio de entrevistas “El Tiempo” de CNN Chile, llamó a acelerar la ayuda estatal, reformar la política forestal, reconocer el rol de las comunidades y garantizar la restauración ecológica como prioridad nacional.

Peuma Florida —comuna de Florida, Región del Biobío— es una organización de Bosquentrama, la Red y Observatorio de los Bosques y Políticas Forestales­.

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Desde su territorio, uno de los más afectados, el dirigente cuestionó la institucionalidad forestal y el rol del Estado, frente a la emergencia de los incendios que devastaron las regiones del Biobío y Ñuble este verano, una situación que en los últimos 10 años según afirmó, “se ha normalizado”. Subrayó la urgencia de acelerar la ayuda y transformar el modelo forestal chileno. “Lo importante en este sentido es hacer el llamado a la autoridad a que dicha ayuda llegue lo más pronto posible”, señaló, enfatizando que la demora en la asistencia genera frustración y vulnerabilidad en las comunidades.

Otro punto de su análisis fue la falta de políticas de prevención y restauración, recordando que los incendios no solo destruyen viviendas, sino también ecosistemas nativos esenciales para el ciclo hidrológico. “El suelo no es tierra inerte, es un sistema absolutamente vivo… cuando se muere la microfauna del suelo, queda realmente un suelo inerte”, explicó, advirtiendo que la recuperación ecológica requiere medidas robustas y sostenidas.

Comunidades como actores clave

Durante la entrevista visibilizó el rol de las comunidades locales como actores clave en la defensa del territorio. Expresó, “hay una gran diferencia entre los que habitamos en el territorio y las empresas forestales. Las comunidades locales estamos obligadas a tomar medidas preventivas respecto a un vecino gigante que son las empresas forestales. Ya está demostrado (sobre todo con los mega incendios) que no es posible que sigamos concentrando todos los esfuerzos en las tareas de combate del fuego”.

“Los que están al debe son las empresas forestales que realmente ni siquiera aplican las medidas de protección contenidas en los planes de manejo que están vigentes, y tienen 3 millones de hectáreas en predios que están totalmente abandonados, donde no hay guardabosque ni vigilancia efectiva”, denunció, subrayando la desigualdad entre las comunidades y la industria forestal.

El peligro del monocultivo

Respecto al modelo forestal industrial, Medina fue categórico: “estamos llenos de plantaciones de pino y eucalipto que constituyen grandes volúmenes de combustible… que rápidamente exceden la capacidad de control de todos los sistemas de incendios”. Para él, estas especies altamente inflamables aumentan la vulnerabilidad de los territorios y dificultan la regeneración natural.

El dirigente propuso medidas concretas de restauración y conservación, destacando el uso estratégico del bosque nativo como herramienta de prevención. “El bosque nativo está tan bien estructurado que actúa como una esponja, evita la erosión y permite la infiltración del agua”, afirmó, planteando que especies como el quillay, el lingue y el litre deberían ser utilizadas como barreras naturales contra el fuego.

Finalmente, cuestionó la falta de fiscalización y el modelo de subsidios estatales a las empresas forestales. “El Estado no cuenta con los recursos para hacer la fiscalización correspondiente. Hay predios de pequeños propietarios subsidiados por el D.L. 701 y que prácticamente fueron abandonados. Hoy son predios con alto volumen de combustible que están sin manejo permanente ni mantención de medidas de prevención por parte de las empresas forestales”.

En relación al destino de los recursos públicos, llamó a terminar con el financiamiento público a un sector que no cumple con planes de prevención ni con la vinculación comunitaria. “La solución no va porque el Estado siga subsidiando a las empresas forestales cada vez que ocurren incendios. Este año se invirtieron 160 mil millones de pesos del Estado para cuidar un negocio que es privado, entonces no se condice la utilidad que obtienen las empresas forestales, con las medidas que ellos toman”, opinó.

Bosquentrama, el Observatorio de los Bosques y las Políticas Forestales, es una iniciativa ejecutada por la Agrupación de Ingenieros/as Forestales por el Bosque Nativo (AIFBN), en colaboración con CIEM Aconcagua y el Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC), que cuenta con financiamiento de la Unión Europea para su implementación. Actualmente la Red está formada por Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) que se encuentran entre las regiones de Valparaíso y Los Lagos.

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