El APR de Mashue, una de las organizaciones de Bosquentrama, la Red y Observatorio de los Bosques y las Políticas Forestales, comparte su valiosa experiencia para recuperar el agua, tras una fuerte sequía que afectó a su territorio.
En un encuentro clave para la gestión comunitaria de cuencas en la Región de Los Ríos, dirigentes del Comité de Agua Potable Rural (APR) de Curriñe y representantes de la localidad de Chabranco y Rupumeica de la comuna de Futrono, visitaron al Comité de Agua Potable Rural (APR) de Mashue en la comuna de La Unión, para conocer de primera mano un modelo de gestión que integra la restauración de bosque nativo como un pilar para promover la seguridad hídrica.
En la oportunidad, los anfitriones compartieron la trayectoria de su organización, cuyo origen se remonta a la gran sequía de finales del siglo XX (1998) cuando vivieron una crisis hídrica sin precedentes, al agotarse las fuentes de agua en su territorio. Este evento, que se convirtió en el catalizador de una transformación, los ha posicionado como referentes de la restauración.
Proteger el ciclo hidrológico es el norte del APR de Mashue, con ese objetivo, ha centrado sus esfuerzos en la plantación de árboles nativos en un terreno estratégico, que funciona como su principal zona de resguardo y producción de agua. Para tal efecto, el comité cuenta con una zona de protección de 80 hectáreas, la cual constituye la cuenca abastecedora de agua potable de la comunidad.
El Bosque como “infraestructura verde y natural”
“Podemos construir una serie de infraestructuras, pero si no recuperamos el recurso hídrico y lo ponemos como la primera etapa, podemos quedarnos con la infraestructura y sin agua”, afirmó Fernando Muñoz, Presidente del APR de Mashue, quien junto a su comunidad entiende que la gestión del agua trasciende la ingeniería hidráulica tradicional, para situar al ecosistema como el motor operativo del modelo.
Con la naturaleza como primera aliada, han caminado unidos por casi 30 años, una trayectoria en la que destaca el sentido del trabajo colectivo desde las bases. José Buitano, dirigente de Mashue, explica cómo la gestión comunitaria se basa en transformar problemas individuales en una causa común para encontrar respuestas efectivas, “al hacer colectivo el problema, se buscan soluciones colectivas”, precisó. Asimismo, aclara que esta forma de trabajar permite que los beneficios lleguen directamente a quienes los necesitan en los territorios, evitando intermediarios.
Durante la presentación, que escuchan atentamente los dirigentes invitados, salta a la vista la habilidad que tiene el Comité del APR de Mashue para posicionarse como un interlocutor válido, integrando conocimiento científico en la toma de decisiones locales. Al respecto, Fernando Muñoz detalla este dinámico tejido institucional, “empezamos a hacer una serie de convenios y colaboraciones con Innova Cuenca, la Universidad Austral de Chile, el PNUD, el GEF, las Municipalidades de La Unión, el Gobierno Regional, CONAF y sus programas, FORECOS, y así otra serie de instituciones”.
La delegación de Curriñe – Chabranco – Rupumeica identificó en esta experiencia una hoja de ruta para enfrentar la crisis climática y la presión de industrias extractivas.
Para Sergio Delgado, Presidente del APR de Curriñe, uno de los principales aprendizajes que recogió de la jornada es el apalancamiento de recursos. Al respecto dijo, “esperamos enfocarnos en buscar la alternativa que ellos han ocupado para poder crecer: proyectos, bajar plata del gobierno regional y de otras entidades públicas”.
Mientras que el Lonko Osvaldo Panguilef de Rupumeica se refirió a la necesidad de volver al bosque nativo. “Necesitamos ecuperar las aguas que se han perdido con el cambio climático y la deforestación”, enfatizó

Incidencia política y actoría territorial
Cabe señalar que el APR Mashue ha consolidado un rol como actor político capaz de articular lo público y lo privado, sentándose en mesas de decisión para lograr soberanía hídrica y evitar la dependencia de camiones aljibe. Este modelo de gobernanza ha permitido establecer acuerdos que superan los marcos normativos tradicionales, especialmente con el sector forestal.
Como explica Fernando Muñoz, con un caso puntual relacionado con una “franja ecotonal”, estas gestiones permitieron acuerdos directos con la empresa forestal Anchile para proteger las quebradas. “Logramos un acuerdo o un convenio por fuera de las políticas. Si bien la empresa debería haber aportado 40 metros de acuerdo con la proporcionalidad, aportó 20 metros. Es una pequeña jugada, una pequeña ganada importante… sienta un precedente regional y nacional, para que se transforme en política pública; para que también evitemos los famosos incendios forestales a nivel del país”.
En el modelo de gestión del APR el concepto de franja ecotonal (o ecotono) se refiere a una zona de transición y amortiguación diseñada para mediar entre los sistemas de producción industrial (como las plantaciones forestales) y la agricultura familiar campesina o las fuentes de agua.
Durante el encuentro, también visitaron el vivero de la comunidad, la biofábrica donde preparan diferentes biopreparados para mejorar el suelo y las obras incipientes de unas platabandas en terrazas, donde esperan propagar especies a raíz desnuda.
Delia Maldonado, encargada del laboratorio de semillas, trabaja junto a Raúl Camán en el vivero comunitario de especies nativas. Resalta el impacto de la acción directa “me inspira mucho el hecho de querer ver mi sector más poblado de bosque nativo, de ver que tenga renuevo, que tenga nuevas especies nativas…Me gusta mucho ir a plantar a los terrenos de los vecinos, de ver una pampa pelada y después hay arbolitos que han prendido, me llena como persona “.
Bosquentrama, el Observatorio de los Bosques y las Políticas Forestales, es una iniciativa ejecutada por la Agrupación de Ingenieros/as Forestales por el Bosque Nativo (AIFBN), en colaboración con CIEM Aconcagua y el Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC), que cuenta con financiamiento de la Unión Europea para su implementación. Actualmente la Red está formada por Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) que se encuentran entre las regiones de Valparaíso y Los Lagos.



