Desde la precordillera de Ñuble, organizaciones de Bosquentrama reflexionaron sobre políticas y prácticas para proteger los bosques nativos

Diversas organizaciones de la sociedad civil (OSC) de Bosquentrama —el Observatorio de los Bosques y las Políticas Forestales— analizaron los impactos negativos del actual modelo de desarrollo forestal en sus territorios para exigir políticas públicas más sostenibles, integrales y descentralizadas.

El encuentro territorial de “Naranjillo” se celebró en San Fabián de Alico (Región de Ñuble), los pasados 21 y 22 de agosto. Parte de las actividades se realizaron en dependencias del Vivero Comunal, administrado por ONG Dosel @ong_dosel, organización anfitriona del evento e integrante de la Red de Bosquentrama.

En un entorno caracterizado por robles, raulíes, coigües, lleuques y cipreses de la cordillera, las y los representantes de las organizaciones del territorio, junto al director de Bosquentrama Pablo Parra, los gestores territoriales Joaquín Ulloa y Yessenia Aedo y el socio de la Agrupación de Ingenieros/as Forestales por el Bosque Nativo (AIFBN) Aliro Gascón, analizaron las políticas públicas asociadas a los ecosistemas forestales, a partir de las necesidades, preocupaciones y experiencias planteadas por las organizaciones.

En “Naranjillo”, territorio que comprende las regiones de Maule, Biobío y Ñuble, las organizaciones comparten amenazas, como el avance de monocultivos forestales, el riesgo de incendios, la tala de bosque nativo y la presión de megaproyectos energéticos e industriales, y no descansan en la búsqueda de estrategias para enfrentarlas.

Es el caso de la Junta de Vecinos Los Laureles de Longaví, OSC que ha identificado la tala de bosque nativo como una de las principales amenazas. “Es importante que se ponga en valor la relevancia del bosque nativo, sobre todo en un plan de acción en relación con el cambio climático”, señala su representante Cristóbal Calderón. Con ese propósito trabajan en conjunto con el municipio y organizaciones comunitarias vecinas para implementar actividades tales como viverización y recolección de semillas, además de promover economías sustentables y amigables con el bosque.

Desde el Centro Agroecológico Longaví (CAEL) @centroagroecologicologavi, Rubén Díaz apunta sus dardos al rol del Estado, “el Estado nunca ha sido un acompañante de los procesos campesinos de manera positiva, y sobre todo hoy con la expresión del capital en embate directo con las comunidades en términos del extractivismo, del agronegocio y de inundar nuestros campos con agroquímicos, pesticidas y fertilizantes químicos”.

Y es enfático al señalar que para acompañar un proceso legislativo que esté en sintonía con las necesidades del territorio, debe ser con leyes que hagan contrapeso a las que hoy favorecen al agronegocio, al monocultivo y al gran empresariado, de manera que las comunidades campesinas también tuvieran un lugar.

Mientras que Ricardo Medina, Presidente de Peuma Florida @peumaflorida pone el acento en la gran presencia de monocultivo en la comuna de Florida (más del 60% de la superficie) y el riesgo que constituye en la génesis de los incendios forestales que cada verano arrasan miles de hectáreas de bosque nativo.  Al respecto propone, “una nueva ley forestal para nuestra comuna debería considerar cómo superar las externalidades negativas que dejó el subsidio a las plantaciones de monocultivo: pérdida de agua, erosión de suelos, pérdida de biodiversidad y la dependencia de una sola actividad económica”.

Agrega, “esperaríamos que existieran más posibilidades para organizaciones como las nuestras, que impulsamos la restauración comunal de bosque nativo con procesos productivos acordes a la realidad climática del secano donde vivimos, generando economía sin recurrir a las especies que han provocado incendios”.

Sara Betancur, representante de la Corporación Parque para Penco @parqueparapenco advierte sobreotras amenazas que acechan a este territorio. “La minería de tierras raras que se pretende instalar en la zona del parque y sectores aledaños como Tomé y Florida. Entendemos que Penco sería solo el punto de inicio para extenderse por la cordillera de Nahuelbuta”, precisó.

El territorio donde se desarrolló el encuentro es reconocido como un hotspot de biodiversidad y endemismo; es una de las zonas con mayor riqueza florística por unidad de área en Chile. Aquí destacan especies endémicas y en peligro crítico descubiertas recientemente, como Berberidopsis granitica, pariente del michay rojo. Pero este ecosistema no está libre de amenazas. “Acá la principal amenaza que tenemos es el embalse Nueva La Punilla, que va de la mano con una central de pasada llamada Hidroñuble”, señala Kora Menegoz de ONG Dosel.

Explica, “en este momento requerimos que se vuelva a hacer un estudio de impacto ambiental, porque el actual es muy antiguo y quedó obsoleto: han pasado muchos años, se han descubierto nuevas especies en la zona y existe preocupación por temas de seguridad considerando la proximidad del volcán”.

El segundo día Kora Menegoz, profesional dedicada a la investigación de la flora nativa y el ecoturismo, guió un recorrido por la entrada del Valle Buillileo con la participación de las organizaciones que congregó el encuentro: Peuma Florida, Parque para Penco, Junta de Vecinos Los Laureles, Oficios Nahuelbuta y Centro Agroecológico Longaví – CAEL.

Bosquentrama es una iniciativa ejecutada por la Agrupación de Ingenieros/as Forestales por el Bosque Nativo (AIFBN), en colaboración con CIEM Aconcagua y el Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC), que cuenta con financiamiento de la Unión Europea en Chile para su implementación. Actualmente la Red está formada por 40 Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) que se encuentran entre las regiones de Valparaíso y Los Lagos.

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