- A las puertas de una nueva temporada de incendios forestales, representantes de territorios entre las regiones de Valparaíso y Los Ríos se reunieron en Tomé para exigir el fin de la respuesta reactiva ante el fuego.
- Desde Bosquentrama, la Red y Observatorio de los Bosques y las Políticas Forestales, llaman a tramitar con urgencia la Ley de Incendios, limitar la extensión de monocultivos, restituir el financiamiento para la detección temprana e implementar una planificación territorial continua, durante todo el año.
El encuentro de la línea de Gestión de Desastres se celebró en Tomé, Región del Biobío, con la participación de las organizaciones de la Red de Bosquentrama que llegaron de diversos territorios. En esta ocasión asistieron las y los representantes de Corporación Parque para Penco, Peuma Florida, Oficios Nahuelbuta, CAC Paine, Mujeres Raíces del Sol, Wekeche mongen, Comunidad Bartolo Gallardo, Junta de vecinos Neuque, Keule Resiste, Agrupación de Arrieros Río Clarillo, Asociación de Comuneros Llanos de Caleu y Fundación Cultural para el Patrimonio Natural Reverdecer, la organización anfitriona, junto a los gestores territoriales Joaquín Ulloa (territorio Naranjillo) y Rayen Ibacache (territorio Quillay).
La primera jornada se realizó en Salón de Honor del Cuerpo de Bomberos de Tomé. Sin preámbulos Alessandra Merello, de Fundación Reverdecer, opina que es urgente dar cumplimiento a la normativa vigente. Considera primordial, por ejemplo, que se hagan los cortafuegos pertinentes y se fiscalice a las forestales para que cumplan esos requerimientos. Agrega, “y que se respeten las quebradas, que se reforesten con bosque nativo”.
Desde Collipulli, región de la Araucanía Paola Reyes de la organización de mujeres Raíces del Sol, pide agilizar la Ley de Prevención de Incendios Forestales y Rurales que ya cumplió tres años de tramitación y sigue en Comisión Mixta. “A los políticos, esas personas que elegimos para que nos representen, les pediría que se pongan de acuerdo y que escuchen a la gente, que escuchen a los territorios y nuestra problemática y que se pongan de acuerdo de una vez por todas y saquen la ley de incendios. La necesitamos para que se empiece a trabajar como corresponde”.
En tanto que Raúl González, representante de Oficios de Nahuelbuta considera necesarias leyes que limiten más el uso de superficie para monocultivo. “Esa es la raíz del problema de los incendios, si sigue existiendo esa permisividad con las empresas privadas, van a seguir ocurriendo los mismos problemas”, afirmó.

El dirigente ambientalista tomesino José Luis Vázquez en cambio, instó a las autoridades a implementar de manera urgente un plan formal de prevención de incendios forestales, advirtiendo sobre el vacío que existe en esta materia y la falta de una planificación territorial durante el año. Vázquez cuestionó que los recursos se destinen casi exclusivamente a la contención reactiva de emergencias cuando el fuego ya está desatado. Ante eso propuso, por ejemplo, establecer un calendario rotativo comuna por comuna para autorizar quemas durante el año, acotando la extensión de donde se realizan y aumentando la capacidad de respuesta ante eventos. Además, planteó incentivar el reciclaje de biomasa mediante chipeado y producción de pellets. “No sacamos nada con concentrar todos nuestros esfuerzos en el período en que comienzan los incendios. Hay que trabajarlo el año completo”, enfatizó el activista, apuntando al origen humano de estos siniestros.
Asimismo, sostuvo que concentrar las faenas de roces y manejo de residuos en zonas geográficas acotadas permitiría a las brigadas responder oportunamente ante cualquier foco descontrolado, sin necesidad de esperar reformas legislativas complejas para obtener resultados inmediatos. Desde una perspectiva de gestión pública, recalcó que invertir en fiscalización activa y medidas preventivas resulta significativamente más eficiente que asumir la devastación ecológica, material y humana provocada por el fuego. “Si nosotros sacamos cuenta y tiramos un lápiz, yo creo que de sobremanera por lejos se va a gastar mucho menos plata haciendo esas acciones que después pagando los costos que significa el daño que se arranque un incendio forestal”, concluyó.
Con tono firmepor indicar algo que ya deberían haber asumido las autoridades, Daniel Angulo de la Corporación Parque para Penco señala, “les exigiría a los gobiernos locales que haya más recursos para que las propias comunidades puedan protegerse frente a estos incendios y también, mayor fiscalización de las quemas para bajar la cantidad de combustible.
Siempre con esta mirada preventiva que manifiestan los y las representantes de la Red Bosquentrama,
Mientras que Matías Bravo, de Wekeche mongen, ONG que trabaja desde Panguipulli hasta la Isla del Rey en la costa de Corral, precisó, “la industria forestal no solo nos está quitando el agua de los territorios, también nos está exponiendo a riesgos que antes no se veían. Por consecuencia del modelo forestal, hay pueblos completos que han quedado en una matriz forestal”.
Freno al avance del monocultivo

Durante la jornada de cierre, Fundación Reverdecer lideró una acción comunitaria en el cerro Neuque, sector donde cientos de eucaliptos crecen a escasos metros de casas y de la población. En el lugar, los y las dirigentes/as participantes del encuentro aplicaron técnicas para manejar el rebrote de esta especie: cubrieron los ejemplares con telas para bloquear la luz solar y frenar la fotosíntesis que impulsa su crecimiento. La intervención buscó alertar sobre la urgencia de contener el avance de especies exóticas de rápido crecimiento como el pino y el eucalipto, señaladas de forma unánime por las organizaciones como un factor crítico en la propagación de incendios que cada año arrasan miles de hectáreas en diversas zonas del país.
Bosquentrama es una iniciativa ejecutada por la Agrupación de Ingenieros/as Forestales por el Bosque Nativo (AIFBN), en colaboración con CIEM Aconcagua y el Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC), que cuenta con financiamiento de la Unión Europea en Chile para su implementación. Actualmente la Red está formada por 40 Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) que se encuentran entre las regiones de Valparaíso y Los Lagos.



